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01/ MI HISTORIA

Empecé a tener una vida disfuncional con 25 años, después de un episodio muy brusco de vértigos que me dejó inmovilizado en la cama durante unas horas, y con el diagnóstico por parte del otorrino de Neuritis Vestibular. Una vez pasada la fase aguda comenzaron a instaurarse los primeros síntomas que perdurarían durante años. El primero fue la obnubilación (mente nublada), muy seguido por la FATIGA. En aquella época vivía en el sur de Francia. Estaba obsesionado en aventurarme lejos de casa y sentir la Libertad desde todos mis sentidos.

Tan libre me sentí, hasta el extremo de experimentar la parte más amarga de la soledad. Esta sólo la podían contrarrestar las ganas de hacerme mayor. Junto con unos malos hábitos de vida (estrés laboral y emocional, alimentación no saludable, sedentarismo, tabaquismo) harían de la mezcla una explosión casi letal para mi salud, de la que yo no era nada consciente. Estaba a punto de comenzar la época más oscura de mi vida; una época que duraría más de 10 años y en la que dejaría atrás proyectos, personas y una juventud no vivida.

Durante todos estos años, mis síntomas fueron analizados por decenas de especialistas, la mayor parte por médicos con una visión muy reduccionista de la salud (la misma que tenía yo en aquel entonces). Otorrinolaringólogo, Traumatólogo, Neurólogo, Oftalmólogo, Osteópata, Fisioterapeuta, Acupuntor, Naturópata (que me hizo extraer las 4 muelas del juicio), probé la terapia Cráneo-Sacral, la homeopatía, me analizaron el sueño, me extraí las amalgamas dentales, y desesperado acabé visitando un Chamán. Cualquier recomendación, creyera o no, merecía ser tenida en cuenta a fin de buscar una solución a esa situación tan claustrofóbica. A menudo salía con una receta entre manos a pesar de que ninguno de ellos tenía una respuesta clara a mi malestar. Pasaban los años y los síntomas no sólo no mejoraban, sino que se iban agravando, e iban apareciendo otros más potentes como la ANSIEDAD y la DEPRESIÓN.

Es por este motivo que finalmente fui diagnosticado de DEPRESIÓN MAYOR por una Psiquiatra. No se preguntó nunca POR QUÉ había llegado a ese estado, «es endógeno» decía … Ella sería la última doctora que visitaría con una visión fragmentada de la salud. Cada vez más medicado, esta señora llegó a convencerme de que mi depresión sería crónica y de por vida, y sólo existía una solución para seguir adelante: los psicofármacos. De este modo sobreviví durante un montón de años, aunque interiormente me cuestionaba permanentemente si tenía que depender de sustancias químicas durante toda mi vida. Nadie nace con falta de algún medicamento!

Miré de retirar la medicación en un par de ocasiones; es cuando fui consciente de que dependía de una droga muy potente. Era desesperante. No estaba bien ni con medicación ni sin ella, pero me había vuelto un drogadicto de los antidepresivos. En alguna ocasión, cuando no disponía de ellos, había llegado a pensar en buscar la manera menos dolorosa de acabar con todo. No con el objetivo principal de morir (soy un enamorado de la vida) sino de dejar de sufrir de manera constante. En los últimos años también, eran muchos los días que deseaba que algún médico me detectara un tumor maligno, y poder entender así todo aquel malestar y dejar de justificarme ante los escépticos que te condenan a ser un hipocondríaco sólo con la mirada. La EMPATÍA brilla por su ausencia en procesos crónicos invisibles al ojo humano.

Hoy veo que he estado perdiendo mucho tiempo. Había que hacer caso al significado de mis síntomas. El cuerpo nos da avisos para decirnos que algo no está funcionando bien. Era tan sencillo y a la vez tan complejo como aceptar la situación, saber detenerse y dedicar el tiempo suficiente a lo que estaba sucediendo en lugar de oponer resistencia. Pero la desinformación jugó en mi contra, y buscaba desesperadamente ayudas externas que hicieran desaparecer aquel gran desazón. La lucha diaria contra el malestar aún la agravaba más.

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02/ PUNTO DE INFLEXIÓN

Primer punto de inflexión: Pasados ​​10 años de penumbra y en un esfuerzo de querer seguir adelante con mi vida a pesar de todos mis síntomas incapacitantes, marcho hacia París para cambiar de aires y seguir con mi filosofía de vida; la aventura de vivir viajando. Aún no era consciente que para curarme tenía que parar; era joven y no quería perder más tiempo. Allí, un buen amigo me recomendó hacerme un Test de Intolerancias alimentarias. Los resultados no fueron la solución a mis problemas pero me marcaron el inicio de una nueva vía esperanzadora a la que seguir. Las intolerancias encontradas me hicieron tomar conciencia de la importancia que tiene la alimentación en la salud. Paralelamente me diagnostican de CANDIDIASIS INTESTINAL, y con la ilusión de pensar que tratándolo me curaría (los síntomas coincidían plenamente con los de la candidiasis) vuelvo a Barcelona para ser tratado con una especialista, a pesar de la enésima frustración de dejar un proyecto como París. Lo más importante es volver a vivir de nuevo, si hay la más mínima opción; todo lo demás queda en un segundo plano. Se añaden a los síntomas ya descritos TRASTORNOS COGNITIVOS severos, producidos por la sobre-medicación, pero sobre todo por el ESTRÉS mantenido en el tiempo; seré diagnosticado más adelante de FATIGA ADRENAL. El tratamiento propuesto por la especialista en candidiasis no da los frutos esperados; al contrario, la restricción alimentaria me genera aún más ansiedad.

Pero en contrapartida me abre otra vía que será determinante para el camino de la recuperación. Es cuando descubro el Arte de respetar los procesos bio-fisiológicos, o más conocido como Psiconeuroinmunología (PNI).

Segundo punto de inflexión: Es el momento en el que me doy cuenta que todos mis síntomas tienen una razón de ser, y es a partir de aquí que comienzo a ver la luz al final del túnel. Empiezo a salir de «Matrix» cuestionándome todo lo que me habían hecho creer hasta entonces. Me pongo inmediatamente a investigar, y con la ayuda de expertos descubro una enorme curiosidad por entender cómo funciona y qué espera nuestro cuerpo. Partiendo de una primera visita desacostumbradamente empática me detectan un VIRUS. Era el EBV quien apuntaba a ser el principal culpable de la Fatiga. Estos tipos de virus se pueden intuir observando una simple analítica, lo que de forma negligente, hasta entonces ningún profesional de la salud había sido capaz de detectar. Finalmente, siento un primer alivio cuando entiendo QUÉ me pasa y sobre todo PORQUE me pasa. La solución no será inmediata pero empiezo muy animado esta nueva etapa. Tocar fondo ha sido necesario para crecer. Comienzo a salir de mi estado de hibernación para despertarme en este mundo maravilloso. Llega mi momento.

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03/ DIAGNÓSTICO Y REFLEXIÓN

Diagnóstico: FATIGA CRÓNICA causada por una gran incoherencia entre lo que mi cuerpo-mente-espíritu daba por hecho recibir, y lo que ha recibido durante 35 años.

El estrés emocional y laboral vividos lejos de mi zona de confort fueron unos potentes detonadores del caldo de cultivo que llevaba sembrando toda mi vida (mala alimentación, sedentarismo, estrés, somnolencia espiritual …). Sumado a la no aceptación de los síntomas durante años y la sobre-medicación indiscriminada, fueron sinónimo de enfermedad crónica. Factores, todos ellos, causantes de una grave inmunodepresión, dejando vía libre a la entrada de patógenos oportunistas como el EBV (Epstein-Barr virus) y las cándidas.

Mis problemas de fatiga mejoran considerablemente a partir del momento en que me doy cuenta que para tener salud tengo que mirar atrás y hacer un cambio de vida que mira de simular unos hábitos basados ​​en una coherencia evolutiva. Finalmente, a pesar de vivir en un nuevo entorno, seguimos teniendo la genética de nuestros antepasados; ellos raramente conocieron lo que era el estrés crónico por ritmo de vida acelerado, los productos procesados, el sedentarismo, los tóxicos ambientales, la soledad …

«TO RESTORE HEALTH WE HAVE TO GO BACK TO THE FUTURE»

Pequeña reflexión: He pasado mucho tiempo nadando a contracorriente en el río de la vida, sin detenerme para saber el motivo de tan gran esfuerzo. Esta negación constante se fue transformando en sufrimiento, y es lo que me hizo enfermar definitivamente. Me doy cuenta que desde que comenzó mi malestar, he pasado los años dejando que mis pensamientos calibrasen sin pausa mi desazón, dejando totalmente abandonado el desagradable pero tan preciado presente. Luchamos constantemente para no sufrir y para no sentir dolor, pero no somos conscientes de que esta lucha es precisamente la fuente principal de sufrimiento. Cuando te das cuenta, pierdes el miedo, sales fuera y descubres un mundo alternativo alucinante, muy diferente a lo que desde pequeños nos han querido hacer creer, y das gracias de haber pasado por un proceso de sufrimiento que te transforma. Ahora todo es relativo. Ha llegado la hora de dejarse llevar por la corriente de la vida y contemplar este momento presente. Sin juzgarlo. Admirándolo.

Vivimos en una sociedad enferma, buscando la tranquilidad acelerando. Desconectados de una vida en la que, paradójicamente, hay más trastornos de salud que nunca, en un momento que más al alcance lo tenemos todo. Y sin darnos cuenta confundimos la palabra «Vivir» con «Sobrevivir».

Gracias por leer.